A caballo entre las artes vivas, la autoficción y el lenguaje audiovisual, la propuesta toma el término griego hekatombê —el sacrificio de cien bueyes— para transformar una fractura privada en un ritual de catarsis compartida, donde el escenario se convierte en el espacio idóneo para una necesaria «venganza» poética que restituye la dignidad humana.
Comments (0)